postergar_coche_webHoy recordaba accidentalmente que hace algunos meses, más concretamente a principio de año, alguien envió a un grupo que pertenezco en tono de broma una foto, en ella había una imagen del Jaba de Hut un personaje de Stars Wars con una frase que decía “A partir del 1 me pongo en forma”. Independiente del tono gracioso que se le pueda conferir, a la vez me hizo reflexionar acerca de cómo era posible que muchas personas pasaran exactamente por eso y sus buenas intenciones para el nuevo año, se queden solo en eso.

Uno de los grandes amigos del éxito se llama disciplina. Por desgracia, como muchos o casi todos los aspectos existen en dualidad, uno de sus mayores enemigos se llama procrastinación o aplazamiento, que viene a ser dejar las cosas para después ó más adelante con algún falso pretexto, ya sea de que no tenemos tiempo, o no es el momento, o la falsa creencia de que realmente lo haremos más adelante, cuando por norma generalizable, lo que se pospone, para un buen procrastinador, acaba por no hacerse.

Podría haber personas que al reflexionar sobre ello, lleguen a la conclusión de que nacieron con este denominemos problema, ya que en ocasiones puede llegar a ser un problema serio, algunos dirían que hasta crónico o patológico. Sin embargo, has de estar de acuerdo y aunque también lo digan muchos psicólogos, el procastinador se hace; De hecho nadie nace sabiendo nada, somos como páginas o lienzos en blanco, listos para aprender de toda la información que recibimos.

La gente que suele aplazar las acciones en el tiempo, suele tener un problema de autocontrol, de autorregulación o, si prefieres, de falta de compromiso a nivel interno.

Algunos profesionales dirían que acaban desarrollando problemas de concentración (pienso que es mejor analizar caso a caso), pues aplazan las cosas por falta de tiempo, principal excusa, aunque son activos buscadores de distracciones para así evitar/dilatar hacer las tareas en las que se han comprometido consigo mismo u otros.

Lo desafortunado de ésto es que, suelen no conseguir muchos de los objetivos que se proponen (auto convenciéndose de que es difícil), con lo que suelen tener un umbral de felicidad más bajo, dado que saben que no hacen lo que dicen que querían, deberían, pensaban hacer para conseguir aquello que querían conseguir.

¿Por qué poseemos el hábito de posponer?

Es cierto que existen muchas causas. Aunque puede haber más, a continuación, aporto 3 razones:

1.- Queremos tener una recompensa inmediata.

Posponer no tiene consecuencias negativas instantáneas (aunque en el futuro se den cuenta del precio) por el momento piensan que todo está bien.
Por ejemplo: Descansar en el sillón es más cómodo en este momento que salir a hacer ejercicio. Revisar el correo electrónico es más sencillo ahora, que hacer ese proyecto que has estado posponiendo. Comer tarta o cualquier carbohidrato procesado es más sabroso ahora, que mezclar alimentos de una manera más saludable y eficiente para el cuerpo.

2.- Sobre-valoramos nuestra productividad a futuro.

Pensamos que está bien posponer las cosas, porque vamos a hacerlo más tarde, sin ninguna excusa. Piensan o creen firmemente que el momento perfecto será después, no ahora. Pero cuando llega ese futuro siguen sin poder acabar o, peor aún, sin lograr empezar.

3.- Tenemos miedo.

Este puede ser el motivo más oculto de todos. El miedo paraliza y hace procrastinar una tarea o actividad importante, haciendo algo sencillo y seguro en su lugar.
El miedo es una constante, pero aceptarlo y dominarlo te hace más fuerte. Si tienes miedo a caer, caes porque tienes miedo. Todo está en tu elección. Enfréntate a tus miedos y resurgirás fortalecido.

Además de la tensión y culpa que conlleva el procrastinar, algunas consecuencias de postergar lo que quieres o tienes que hacer:

A la larga adquirir una mala reputación con los compañeros de trabajo, amigos y familia.
Posiblemente has procastinado tu ambición de ser exitoso.
Poner en riesgo tu bienestar si se trata de una tarea relacionada con la salud (como comenzar a hacer actividad física/ejercicio o un chequeo anual).

Y el asunto se puede poner peor, ya que postergar puede afectar tu autoestima y estado de ánimo.

Según algunos estudios, entre el 65% y 70% de los estudiantes que se enfrentan a un trabajo final, dijeron que les hubiese gustado evitar postergar. Coinciden en la razón que posponer los hacía infelices, desafortunadamente (¿por masoquismo?), aún así, todos esperan hasta el último momento para ponerse a estudiar a base de no dormir, exceso de café y bebidas energéticas como mínimo.

Es una realidad que vivimos en el periodo de la historia en que recibimos mayor cantidad de estímulos, asediados por información que proviene de distintos formatos, todos ellos favorecen en ocasiones las distracciones.

Una forma de comenzar a solucionar ese problema es romper el ciclo desde el inicio.

¿Pero cómo ser una persona disciplinada cuando soy un gran procrastinador?

Hay algunos trucos que pueden ser efectivos.

Si ya has identificado que tienes este problema, que sueles postergar y quieres hacer algo, es tiempo de cambiar y pensar como una persona más disciplinada y, hacerlo. Evitar decir que vas a hacer algo en otro momento o mañana, es hacerlo en el momento, hacerlo hoy. ¡Ahora ya!

Evita la multitarea, es muchas veces un engaño y promotora de la procastinación. Céntrate en la actividad que vas a realizar. De esta forma lograrás actuar con mucha más disciplina: Si no haces lo que quieres/debes de hacer, entonces no hagas otra cosa en su lugar.

Si haces o has hecho una lista de tareas, respétalas, ve haciendo una tras otra en orden de importancia, ya sabes, primero las que intervienen en decisiones trascendentales y generan objetivos vitales. Hazlas de manera concentrada. También será una buena manera de adquirir disciplina.

Actúa como si fueses una persona disciplinada hasta que logres serlo, y que este hábito se arraigue a tu forma de ser de la misma forma que se arraigó la prórroga.

Utiliza la Regla de los Dos Minutos. La Regla de los Dos Minutos tiene su origen en GTD (Getting Things Done que es un método de gestión de las actividades)  y dice que si estás planificando una acción que se puede hacer en menos de dos minutos, no la planifiques; hazla. Puedes extender ese tiempo a 5 ó 10 minutos. Si haces de esta regla un hábito, habrá una multitud de tareas que no vas a tener la oportunidad de posponer.

Haz un seguimiento de tu tiempo. Anota en algún sitio qué tareas realizas cada día y cuánto tiempo has dedicado a cada una. Al anotar tu tiempo ve generando un compromiso interno que te hará ser más responsable con respecto a cómo lo utilizas.

Gestiona tu energía. Es importante que trabajes en tus mejores momentos. Si estás agotado o de mal humor, tus probabilidades de procrastinar aumentan considerablemente. Para tener una mejor actitud, descansa lo suficiente, controla tu nutrición y haz ejercicio.

Haz que sea divertido. Si se trata de una actividad que consideras aburrida, busca la forma de hacerla divertida. Con juegos, recompensas en cada avance, etc.

Y para finalizar utiliza toda la fuerza de voluntad que poseas para ponerte en acción y realizar lo que dijiste que harías, así que, si decidiste salir a correr, sea por el motivo que sea, empieza ya! Go Forrest Go!!!

¿Se te ocurren más ideas? Si hay algo más que te ayude a no procrastinar, por favor, comparte en la sección de comentarios.