obligacion_oportunidad3Antes de escribir este artículo, recordaba mi vida en diferentes situaciones y me di cuenta de lo mucho que ha cambiado, recordé particularmente una conversación sobre modelos de pensamiento, en la que una amiga deportista me decía que para ella la libertad consiste simplemente en tener opciones.

Me comentó que hace algunos años estaba participando en un evento de gran importancia para ella. Había entrenado con dedicación, y se había preparado como nunca antes. Faltando ya poco para finalizar el tiempo de ejecución de los ejercicios, y siendo consciente de cómo se estaba desenvolviendo en su deseo tal vez desesperado por hacerlo todo a la perfección, empezaron a cruzar por su mente imágenes y pensamientos.

Hoy día sé que nuestros propios pensamientos pueden hacernos felices o desdichados. No siempre ha sido así. Me imagino que, al igual que muchos de vosotros, todo esto me sonaba a técnicas de auto-motivación y filosóficas, que no aplicaban a mi, a pesar de que, de forma profunda, nunca me ha gustado centrarme en lo negativo de las cosas, ni sufrir o preocuparme por cosas que con el tiempo descubres que se podría haber evitado tal sufrimiento.

Desde el punto de vista de la Programación Neuro Lingüística (un modelo de cómo funcionan la mente y la percepción humana)  y también de la Neurociencia (estudio desde un punto de vista inter, multi y transdisciplinario la estructura y la organización funcional del Sistema Nervioso particularmente del Cerebro), nuestra forma de pensar podría llegar a provocarnos desequilibrios bioquímicos en nuestros tejidos neurológicos. Permitirnos entrar en una depresión o estados poco útiles, aunque no estemos pasando por situación difícil alguna. De forma similar son nuestros propios pensamientos (y acciones) son los que pueden hacernos salir fortalecidos de una mala situación.

Y es evidente que para que a alguna persona le diagnostiquen depresión, ha de haber pasado por un proceso. El que, con frecuencia, es predecible para los que saben observar más en profundidad. Razón por la cual, es preferible atajar esos pensamientos con rapidez. No por el hecho de evitar entrar en una hoyo, sino más bien, para orientarnos hacia algo que aumente nuestro nivel de satisfacción y felicidad.

Llegados a este punto alguno puede estarse preguntado y ¿cómo se hace eso? ó ¿qué puedo hacer? Aunque pueda parecer sencillo, y por otra parte hemos de empezar por algún sitio, también es cierto que este pequeño cambio es algo que puede resultar muy poderoso. Cambiar un par de palabras para cambiar el modo de expresión y de comprensión de un mensaje puede ser potente.

Es posible que dediques algún tiempo del día a decirte a ti mismo(a), a hablarte a ti mismo(a) en un mal tono, darte órdenes o imponerte obligaciones, muchas veces no te das cuenta de ello ya que tienen la forma “Tengo que hacer…. “ ; “Debo hacer…..” “Hay que…”. Usualmente recomendaría alguna reflexión o pregunta en función de la frase, sin embargo,  en este momento prefiero comenzar por una y centrarme en lo que tal vez “tengas que hacer…”.

La propuesta es cambiar las palabras del “tengo que” por un “quiero…”, “quiero hacer…” o por un “tengo la oportunidad de…”

En cuanto comiences a realizar el ejercicio te darás cuenta de que al reemplazar esta secuencia, empiezas a generar una nueva comprensión y lo que al principio pareció una obligación, es después o una oportunidad de hacer, aprender, comprender o algo que quieres hacer, viajar, conocer, etc., es de tu interés y de lo que eres enteramente responsable. Te darás cuenta de lo liberador que puede llegar a ser poder tener un sentido de curiosidad y apertura acerca de algo, en vez de pensar que es una obligación, que se transforma en una pesada carga. Te darás cuenta de que cuando tienes la oportunidad de hacer o quieres algo más que una carga, tienes un deseo curioso por realizar esa actividad.

Puedes cambiar, nuestros pensamientos condicionan nuestro cerebro y nuestra percepción del entorno. Hoy sabemos que en nuestro cerebro en el hipotálamo se generan los péptidos, y los péptidos cuadran con neuropéptidos que cuadran con las emociones que tenemos diariamente, o dicho de otro modo, que los pensamientos negativos liberan toxinas, mientras que los pensamientos positivos liberan endorfinas. Estos pensamientos son los que generan las conductas y acciones que realizamos y finalmente a lo que estamos habituados.

Mi amiga, la solución estaba en ella, así como muchas de las soluciones que buscamos se encuentran dentro de cada uno de nosotros. En esa ejecución de los ejercicios mi amiga logró su mejor desempeño como deportista profesional, aunque no obtuvo la posición que deseaba. Tuvo dos opciones…: lamentarse por “no haber tenido” el primer lugar, o disfrutar del momento y la satisfacción de “la oportunidad” de superar su mejor desempeño hasta entonces.

“Mi actitud y la forma de ver la vida cambiaron en ese momento y llevan cambiando para mejor constantemente, día a día. Puedes buscar lo negativo, como también puedes buscar lo positivo. Y si de algo puedes tener seguridad es de que, busques lo que busques, vas a encontrarlo.”

… Momentos después, ella siguió nadando y continuamos nuestra charla sobre modelos de pensamiento…